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EL PEZ RASCACIO Y SUS PARIENTES

julio 20, 2010

Por José R. Martínez.

Los peces escorpénidos agrupan a numerosas especies distribuidas en todos los mares del mundo. Clase Actinopterygii, orden Escorpeniformes. Aproximadamente unos sesenta géneros y unas trescientas especies. Viven sobre fondos rocosos o coralinos, en los fondos de pastos marinos, etc; pero se acercan a las playas cuando estas pierden arena creándose los llamados pelados: fango, rocas, raices de mangle y algas. Peces bentónicos, permanecen estáticos y mimetizados a fin de sorprender y capturar con su amplia boca a los peces y crustáceos de que se alimentan. Como la gran mayoría de los peces venenosos, son indolentes y poco aficionados a nadar, haciéndolo de manera lenta y torpemente. Se dividen ahora en tres familias: Scorpaenidae o rascacios, Pteroiidae o peces pavos y Synanceiidae o peces piedra. Los rascacios o escorpenas viven en fondos rocosos y fangosos, algunas especies abundan en aguas someras. En el caso de la Scorpaena plumieri, más abundante, tiene el cuerpo robusto, cabeza prominente, boca terminal grande y premaxilares protáctiles. El color terreo se confunde a la perfección con el fondo. Además posee innumerables appendices dérmicos, protuberancias que lo confunden más.

 

Rascacio Scorpena plumieri.

A una señal de peligro levanta las espinas dorsales. Debajo de las pectorales posee colores vívidos, que consideramos sea aposemático. Cuando se siente en peligro nada lento desplegando las aletas pectorales, mostrando estos colores. La coloración y dibujos aposemáticos son una advertencia de peligro, está diciendo ¨soy venenoso¨. En el reino animal son innumerables los ejemplos de esta coloración disuasiva: las ranas de veneno de flecha, las serpientes marinas, etc. De hábitos nocturnos de día descansa camuflageado como una roca.

Esto dijo de nuestras especies cubanas el Dr. Darío Guitart: ..¨especies de pequeño tamaño y hábitos bentónicos que viven sobre la plataforma en fondos someros o en aguas de más profundidad¨. Reporta para Cuba cinco géneros y ocho especies.

En España las especies del género Scorpaena son muy apreciadas por su carne. En Italia se confecciona una sopa tradicional con los rascacios.

El nombre escorpena deriva de escorpión (alacrán), por el pinchazo venenoso que inflingen.

Todos estos peces pueden causar pinchazos con los radios espinosos de su aleta dorsal, que tiene asociadas glándulas venenosas. También son venenosas las espinas de las aletas pélvicas y anal, no así las de las pectorales a pesar de su apariencia. Además, presentan otras espinas sobre los opérculos y las orbitas oculares.

El veneno es producido por una glándula situada dentro de cada espina y cerca del extremo distal de esta. La toxicidad del veneno persiste después de muerto el animal, pero de naturaleza termolábil se inactiva con el calor o el frío. Esto es una ventaja ya que la cocción o la congelación permiten la ingestión posterior sin peligro. Además en esto consiste el tratamiento de primeros auxilios; sumergir el miembro afectado en agua caliente (45 grados), hasta que ceda el dolor.

 

Espinas de la aleta dorsal.

En los rascacios el efecto del veneno es generalmente leve, aunque doloroso, este persiste durante días incluso, con inflamación y se infestan con facilidad.

Más peligrosos resultan los miembros de la familia Pteroiidae, los bellísimos peces pavo también

conocidos como: peces león, peces cobra, peces cebra o peces dragón.

Existen varias especies agrupadas en los géneros Pterois (Pterois volitans, Pterois radiata, Pterois lunulata y Pterois antennata) y Dendrochirus o Brachirus (Dendrochirus zebra y Dendrochirus brachypterus).

Viven en los arrecifes de coral del Mar Rojo y del Indopacífico,y, aunque no tienen interés comercial como los otros son muy apreciado para los acuarios. Los largos radios de sus aletas dorsales pélvicas y anales poseen en su interior glándulas venenosas, que ocupan los dos tercios distales de cada uno de estos radios espinosos. Estos peces no suelen huir cuando un buceador se aproxima a ellos. Si se sienten amenazados despliegan como abanicos sus aletas, presentando entonces un aspecto formidable e intimidatorio.

Pincharse con las espinas de las aletas o tan solo rozarlas ocasiona un instantáneo e intenso dolor que se irradia por todo el miembro afectado y alcanza su punto álgido una hora más tarde.

 

Pez león Pterois volitans .(foto Rafael Mesa.)

Posteriormente se forma edema local y leve necrosis de la herida, existiendo la posibilidad que esta se infecte con facilidad y se retrase por semanas la cicatrización de la herida. En ocasiones se desarrollan síntomas generales, como dificultad respiratoria, convulsiones y parada cardiopulmonar. Aunque se conocen casos fatales, los recogidos en Europa y Estados Unidos por pinchazos accidentales en cuidadores de acuarios no han revestido gravedad. No obstante, el entumecimiento en el miembro herido puede durar unos días, aun en los casos leves.

 

El pez león Pterois volitans ha sido reportado recientemente para Cuba. Se avistó en varios puntos del archipiélago cubano. (ver mapa.)

Los más venenosos de todos los peces son los llamados peces piedra, de los que se conocen dos especies similares, Sinanceja horrida y Sinanceja verrucosa.

La primera de ellas alcanza un tamaño de 60 centímetros y habita en los arrecifes de coral y en las balsas dejadas por la marea, en aguas del Indo pacífico a lo largo de las costas de India, Ceilán, Tailandia, Malasia, Indonesia, Filipinas y Australia. La Segunda especie más pequeña se encuentra además en el Mar Rojo, África Oriental, Madagascar, Mauricio e Islas Seychelles. Devora peces de gran tamaño a los que traga enteros con su gran boca. Maestro del mimetismo no se distingue de las piedras del fondo debido a su forma, color, sus grandes aletas pectorales que descomponen su figura más sus apéndices que cuelgan del cuerpo y a que permanece quieto semienterrado en el fondo. El aparato venenoso consiste en doce o trece espinas robustas y afiladas en su aleta dorsal, tres en la aleta anal y dos en las pélvicas. Cada una de ellas posee en su interior una glándula venenosa bastante desarrollada, que incluso produce un abultamiento en la espina. Estas contienen entre 3 y 10 milígramos de veneno por cada espina, el cual fluye hasta el ápice de esta por un conducto secretor. El veneno, comparable al de las cobras por su potencia, está compuesto por citotoxinas y neurotoxinas, capaces de matar a un hombre en dos horas.

Otras especies de los géneros Scorpenopsis e Inimicus, también peligrosas, se incluyen en la larga lista de peces escorpenas. Estos peces ocupan un lugar en la cadena trófica y no debemos verlos con rechazo, ya que ellos no van a nuestro encuentro.


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